{"id":39,"date":"2023-09-04T02:24:59","date_gmt":"2023-09-04T00:24:59","guid":{"rendered":"https:\/\/joseluna.net\/?page_id=39"},"modified":"2023-09-04T04:41:54","modified_gmt":"2023-09-04T02:41:54","slug":"somos-coyotes","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/joseluna.net\/index.php\/somos-coyotes\/","title":{"rendered":"Somos coyotes"},"content":{"rendered":"\n<p>Texto publicado Revista Iconema: <\/p>\n\n\n\n<p> <a href=\"https:\/\/iconema.com.mx\/somos-coyotes\/?fbclid=IwAR0r5MmJpQ8lBpXJ3okMiKF2Sv_VX_Os_OmZSy6WVsjKKug3VRdFwxE2Uj0\">https:\/\/iconema.com.mx\/somos-coyotes\/?fbclid=IwAR0r5MmJpQ8lBpXJ3okMiKF2Sv_VX_Os_OmZSy6WVsjKKug3VRdFwxE2Uj0<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>La Ciudad de M\u00e9xico tiene varias zonas con importante flujo econ\u00f3mico. Cuando en esos lugares no hay gente ni ventas se le llama un d\u00eda muerto. Era un martes por la tarde y el ambiente se percib\u00eda pesado, muerto, como si fuera un domingo. Todo luc\u00eda igual, pero el tiempo transcurr\u00eda muy lento, como en la pel\u00edcula <em>Titanic,<\/em> en donde parece que el pinche barco nunca se hundir\u00e1.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque existiera el deseo de salir corriendo, como si se tratara de un incendio, no lo hac\u00edamos porque en cualquier momento podr\u00eda aparecer una feria: dinero, un cambio, billetes\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Somos <em>coyotes,<\/em> y perd\u00f3n por la comparaci\u00f3n zool\u00f3gica, pero desde antes de que yo naciera, estos mam\u00edferos de ciudad ya andaban merodeando en estos y otros barrios. All\u00e1 por los barrios de Iztapalapa, Buenos Aires, la Doctores, Peralvillo o la Ronda. Buscamos clientes; ingenuos que no tienen conocimientos certeros &nbsp;sobre el tema de las autopartes. En este laberinto lleno de autos fragmentados, nosotros sabemos qui\u00e9n vende lo que t\u00fa necesitas. Desde un tornillo hasta un auto completo, de carros nacionales o importados. Aqu\u00ed trabajan personas de todo tipo: viejos, gays, lesbianas, j\u00f3venes, luchadores, boxeadores, secuestradores, exreclusos, drogadictos, viciosos, padres e hijos \u2014aunque, si yo tuviera hijos, seguramente no les ense\u00f1ar\u00eda el oficio de la manipulaci\u00f3n y el enga\u00f1o\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo de merodear por ac\u00e1 es generar dinero, de d\u00f3nde sea y c\u00f3mo sea. Algunos personajes se desdoblan para ganar la confianza de los clientes: \u201cNo desconf\u00ede, es la pieza para su modelo\u201d. Somos libres, nadie nos exige algo. Somos nuestros propios jefes, llegamos y salimos a la hora que deseamos. Si queremos asistimos a nuestra inmortal esquina. Eso s\u00ed, cada uno con su propia manada. A veces se puede trabajar con otros grupos, pero eso puede fragmentar los lazos de nuestra familia callejera.<\/p>\n\n\n\n<p>Los d\u00edas son distintos y contradictorios, podemos trabajar todo el d\u00eda y producir poco dinero o estar s\u00f3lo un &nbsp;rato y ganar el efectivo de una semana. Hay quienes no descansan, ni en Navidad ni en A\u00f1o Nuevo. Para algunos \u00e9sta es su segunda chamba, para otros es la vida misma. Para m\u00ed es lo que me da dinero y libertad para poder estudiar.<\/p>\n\n\n\n<p>No existen formalismos de ning\u00fan tipo, pero entre nosotros existen reglas <em>\u2014\u201cno bajarnos\u201d a los clientes es una de ellas\u2014, y cuando son transgredidas, se vuelve expl\u00edcito el sobrenombre de \u201ccoyote\u201d porque empezamos lanzando la mordida, la mentada de madre y terminamos en putazos o en madrizas. \u00a1Claro! As\u00ed es la calle, y la calle es dura. El lugar en donde puede pasar de todo, hasta lo inimaginable, el terreno en donde la raz\u00f3n es lo que menos importa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El territorio es inseguro, no contamos con ning\u00fan tipo de seguridad social ni beneficios laborales, los \u00fanicos pr\u00e9stamos que logramos conseguir es cuando algunas veces nos facilitamos unos cuantos pesos entre nosotros mismos para salir de los pedos. Tambi\u00e9n sucede que nos \u201cvamos de banda\u201d con el dinero de la pieza que nos prestaron, que ya vendimos y no la pagamos a la persona que nos la prest\u00f3. Algunos pagan al otro d\u00eda o hasta en c\u00f3modos abonos. La cuesti\u00f3n es no deber, eso depende de la moral de cada uno. Si no pagamos, quedamos en la lista negra, y ya no se nos presta la mercanc\u00eda y quedamos fichados como \u201cpersona que no paga\u201d. Tomamos vacaciones cuando queremos, por el tiempo y la temporada no paramos, lo importante es haber conseguido el dinero suficiente para salir de la tensi\u00f3n que se respira todos los d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las refaccionarias son un factor importante en este terreno, ya que sin ellas no existimos. Algunas &nbsp;nos dan comisi\u00f3n por comprarles, otras nos dan barato. Hay un trato distinto al de un cliente. Al \u00e9l se le da &nbsp;un precio y al coyote otro. Existe un contrato invisible, t\u00e1cito, algo que ambos conocemos, en el que se especifica que, por cualquier venta realizada, tenemos que llevar lo \u201cnuestro\u201d, nuestra ganancia o comisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A este oficio lo llamo el arte del discurso y el enga\u00f1o. Muchos actores podr\u00edan aprender algo de estos grandes personajes de la no ficci\u00f3n. Lo importante es ganar &nbsp;la confianza del cliente o de la v\u00edctima, a como d\u00e9 lugar. Por el tiempo que dure la venta te conviertes en su mejor amigo, su confidente, su amante, su compadre, padre, madre, hermano, sin importar el sexo, o nos volvemos carnales del mismo barrio. Aqu\u00ed uno demuestra que el lenguaje es &nbsp;indispensable, las palabras deben ser sutiles o salir con fuerza, todo depende de las circunstancias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las conversaciones, los chistes y las bromas son algo &nbsp;com\u00fan cuando no hay nada que hacer. Cuando eso sucede estamos peor que leones enjaulados. Algunos platican en la esquina, algunos hacen ejercicio, fuman mota, o comparten las caguamas, otros utilizan a los autom\u00f3viles como las m\u00e1s placenteras recargaderas. Mi lugar de trabajo es a unos&nbsp; &nbsp; &nbsp;diez metros de Pedrell, esquina con Wagner, en el barrio de la Peralvillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel d\u00eda, el d\u00eda del que les cuento, yo me encontraba recargado en un coche en medio de la calle. Otros tres compa\u00f1eros conversaban sobre un auto <em>Astra <\/em>que estaba pr\u00f3ximo a m\u00ed, a unos &nbsp;cinco metros. Pasaban de las cinco de la tarde. Todos esperamos a que dieran las seis para largarnos de ah\u00ed. El due\u00f1o de una refaccionaria junto con su empleado lleg\u00f3 en una motoneta color amarilla a preguntarme sobre un espejo que me hab\u00edan prestado hac\u00eda unos d\u00edas. Llegaron a cobrarme. Yo discut\u00eda con ellos sobre el precio, era absurdo pagar m\u00e1s de quinientos pesos por ese art\u00edculo. Es como comprar un gansito en treinta varos. Es casi un robo. Pero \u00e9sta es una disputa com\u00fan como la de cualquier otro d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ocurri\u00f3 a continuaci\u00f3n fue lo inesperado. De pronto, aparecieron rapaces j\u00f3venes con indumentaria de reguetoneros \u2014gorras con brillitos, pantalones pegados, arremangados de abajo y los tenis blancos Jordan \u2014 a bordo de una motoneta roja. El sonido que suscit\u00f3 nos sacudi\u00f3 de nuestra monoton\u00eda aletargada. Tres disparos de balas calientes se incrustaron en el cuerpo de un colega que reposaba pl\u00e1cidamente en el veh\u00edculo azul marino. Todo pas\u00f3 muy r\u00e1pido, excepto la unidad m\u00f3vil de emergencia. Nos acercamos para apoyarlo. Ve\u00edamos dos puntos rojos en su playera blanca y otro en su pierna. Eran casi insignificantes. Sus ojos eran extra\u00f1os. Era una mirada que nunca hab\u00eda visto. Era una mirada de incertidumbre, de la muerte. De un posible futuro. Las voces de apoyo, de consuelo, rebotaban por todos lados, pero su semblante era el mismo, parec\u00eda estable. Lo subieron a la ambulancia y se alej\u00f3 r\u00e1pidamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lobos, hienas, chacales y dem\u00e1s ejemplares nos despedimos con nuestros mejores deseos esperando verlo de nuevo. Sin embargo, siendo coyotes de la localidad y dominando este boscaje de asfalto, conocemos y aceptamos los riesgos de que ninguno est\u00e1 exento de que nuestros \u201ccazadores\u201d nos vigilen y acechen, y que por una disputa de viles cuatrocientos pesos, como sucedi\u00f3 ese d\u00eda, la vida de un coyote puede terminar, un ejemplar a punto de extinci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto publicado Revista Iconema: https:\/\/iconema.com.mx\/somos-coyotes\/?fbclid=IwAR0r5MmJpQ8lBpXJ3okMiKF2Sv_VX_Os_OmZSy6WVsjKKug3VRdFwxE2Uj0 La Ciudad de M\u00e9xico tiene varias zonas con importante flujo econ\u00f3mico. Cuando en esos lugares no hay gente ni ventas se le llama un d\u00eda muerto. 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